Tierra Incógnita

Tierra incógnita de cazadores de cabezas, lugar inhóspito en donde los cartógrafos confundían el rumbo de los ríos y dejaban a su imaginación el trazado de los relieves. El río Upano un afluente del Amazonas que nace en las estribaciones de uno de los volcanes mas activos del mundo; el Sangay, este río mantuvo a los intrusos incas y españoles lejos de estas tierras de leyendas.  

Era el año de 1992 cuando con mi amigo Peter Grubb  y con sus  guías de rafting de la compañía ROW intentaríamos realizar el primer descenso de los ríos Upano y Namangoza. Un sobrevuelo seria la única forma de ver si era posible realizar esta expedición. Desde el aire se divisaba al río como una anaconda entre los Andes y la cordillera del Cutucú, el ocaso llegaba y el piloto decidió retornar a Macas.  Al llegar el director del servicio aéreo misional nos dijo que “los únicos que habían bajado ese río eran los muertos.” 

Dos rafts navegando por más interrogantes que certezas y mas ilusiones que temores, nos llevo a superar cada uno de los rápidos, no fue el agua abriéndose camino entre las rocas la que nos detuvieran en un momento, pero los 20 indígenas Shuaras apostados estratégicamente con rifles en un puente colgante. Luego de negociar y garantizar que no buscamos la grasa de sus cuerpos, un mito que se esparció más rápido que el viento y que permanecería por muchos años en la selva. Al final nos permitieron continuar por ese cauce limoso que cambia de color al encontrase con el río Negro en nuestro punto de no retorno. 

Los rafts se convertirían como frágiles canoas de papel ante la inmensidad del Namangoza, en un cañón que no nos dejaría escapar por sus escarpadas paredes cubiertas de vegetación, donde las aguas de las cascadas caen con apuro. Hay momentos de calma  y nos dejan apreciar la belleza de la selva amazónica y su intricado ecosistema, el resto del tiempo nos tocaba negociar con cada rápido esperando que las decisiones sean las acertadas y las corrientes nos lleven al rumbo correcto.  

Cuatro días de navegar, explorar, cartografiar cada rápido, aprender y compartir temores y alegrías. Las aguas finalmente se hacen lentas, flotamos, la adrenalina va desapareciendo de nuestros cuerpos se siente el cansancio de 6 días de expedición, de sol, lluvia, humedad.  Ahora es tiempo para saborear el primer descenso de estos fantásticos ríos, uno de los más hermosos de Sur America, logramos una nueva ruta de navegación y con esto el nacimiento de South Expediciones. 

 

 

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